mardi, mai 26, 2009

telegrama desde el retiro incomunicado

Semana anómala. Semana de feria, las tardes ya desconectadas de trabajo, de ciudad, de ruidos, sin tiendas abiertas y a ratos, horas, sin conexión, ahora ha regresado. Mañana miércoles con aspecto de viernes. Se respira verano en esta semana extraña que, sin embargo, resulta próxima, en la que todo pierde ritmo y las cosas, después del ciclón pasado, empiezan a posarse en su lugar. Semana anómala en la que todo, al fin, vuelve a ser normal.

samedi, mai 23, 2009

De labios y días en rojo

Te gusta llegar tarde, me dice un compañero y sonrío para encubrir la mentira. Antes, en casa, con el armario abierto, me he probado hasta cuatro combinaciones distintas para acabar vistiéndome con unas bermudas y una blusa negra porque todo tiene, me parece, demasiado escote, demasiado color, demasiado tiempo en el armario.
Allí, reservado un asiento en la primera fila, las bermudas me parecen demasiado cortas para el sitio, la ocasión y mi piel tan blanca. Recorro la sala repleta hasta llegar al lugar señalado un poco avergonzada por el buen trato y haber llegado tarde. Y me siento. Incómoda, pero me siento. Cuando acierto a alzar la vista, allí enfrente, en la mesa de conferencias, un editor desconocido está mirándome la boca, lo sé, de un rojo para el que no hay antídoto y vuelvo a agachar la cabeza. Trasteo en el bolso para quitarle el sonido al móvil y empiezan unas intervenciones que acabarán alargándose hasta la extenuación. Hace calor en la sala. Y a menudo usa mis labios como punto de fuga, entonces se repite la escena: vuelvo a inclinarme, vuelvo a trastear en el bolso, a avergonzarme por las elecciones equívocas, a desenfocar la mirada fija en la minúscula piedra roja de mi anillo.
Poca importancia tiene cualquier cosa que pasara después, salvo que no coincidimos más, ni en los pasillos, ni durante la copa, tampoco íbamos a ser presentados, tampoco tenía nada que decirle. Y pensaba de vuelta a casa, conduciendo por las avenidas desiertas de una noche entre semana, con ese aprendiz a calor de verano resbalando por la piel, en la infantil posibilidad de que se interesara por mi libro, algún año de estos.

mardi, mai 12, 2009

don't mistake me

Desconcertada. Estoy a la deriva, hace unos días. Regresando esa impresión de mirarme al espejo y no reconocerme, perdiéndome de vista, sabiendo que me diluyo en las calles, despersonalizándome. Sigo pidiendo tiempo vivo para que mi cabeza recupere el orden, para que estos días y semanas de vértigo pierdan ritmo, para volver a caber dentro de mí misma y ocuparme de lo solucionable sin pensar más allá de límites indescifrables.

Hace unos días, en la biblioteca, una chica escribía un correo demasiado personal a un hombre, demasiado personal para hacerlo en un ordenador público, demasiado personal para que yo lo leyera impunemente y saber lo poco que pasó aquella noche que ella no podía olvidar y que le hacía corregir una y otra vez la frase siguiente, la que describía su estado de ánimo desde que hizo acto de presencia un aleteo de mariposas absolutamente ajeno para mí en su estómago. Lo leí justificándome con falsos motivos pero sobre todo lo leí porque me hizo recordar una sensación tan lejana que casi he olvidado. Allí, hipnotizada por saber, llegué a memorizar el correo de él, sé que no tengo perdón, e ideé en cuestión de segundos un mensaje anónimo para que supiera, si no se había dado cuenta ya, que aquella chica era estupenda, que sería consciente si estuviera siendo testigo junto a mí de cómo no temía ser vista o descubierta en plena confesión romántica. Porque sí, el amor no tiene vértices, ni sombras, ni controles, ni dudas, ni tiempo, ni espacios. Yo ya lo sé. Aunque no haya mariposas en esta primavera.

mercredi, mai 06, 2009

un moment pour un petit film très recommandable.